Puerto Rico es un territorio estadounidense donde los niños tienen una probabilidad de tener asma más de 300% mayor que los niños blancos no hispanos en el lado continental. Este año, la incidencia de asma ha aumentado pronunciadamente, probablemente por las fuertes lluvias que han afectado al país y que han desatado millones de esporas.
La isla, de 4 millones de habitantes, tiene ya una incidencia de muerte por asma 2,5 veces mayor que la de Estados Unidos continental, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.
Incluso los puertorriqueños que viven en Estados Unidos tienen una incidencia 2,5 veces mayor de la enfermedad que los blancos.