Miles de musulmanes en Pakistán realizaron multitudinarias protestas en las principales ciudades de este país, rechazando el ataque de Estados Unidos a una aldea donde se ocultada el líder terrorista de Al Qaeda, Aymán Al Zawahri.
En el bombardeo, murieron más de una docena de personas.
Por otro lado, en el vecino Afganistán, dos atentados suicidas causaron al menos 22 muertos en la violenta provincia afgana de Kandahar, el más grave de ellos en una pequeña localidad a apenas un paso de la peligrosa frontera con Pakistán, según fuentes oficiales.
En Kandahar (sur de Afganistán), que fue el principal feudo de los talibanes, se han producido tres atentados suicidas en sólo dos días, matando al menos 25.