Grupos de extremistas distribuyeron ayer panfletos en Bagdad en que amenazan con regar las calles con la sangre de los votantes y hacer llover bombas, proyectiles de mortero y cohetes sobre los centros de votación.
Los panfletos, que no estaban firmados por ningún grupo, advierten: "Quien participe en las elecciones no podrá imaginarse de lo que le pasará a él y a su familia por participar en esta conspiración de los cruzados para ocupar la tierra del Islam".
Mientras hombres armados distribuían los folletos en el vecindario Rashad, en el sector este de la capital, la policía iraquí les disparó, provocando un tiroteo que dejó por lo menos a 11 policías muertos.
Por otro lado, insurgentes iraquíes difundieron ayer un video del rehén estadounidense, Roy Hallums, en el que suplicaba por su vida, mientras hombres armados mataron a un juez en el este de Bagdad, en un nuevo acto violento dentro de la campaña para sabotear las elecciones de Irak que tendrán lugar en cinco días.
La muerte del juez Hashim Shameri demostró, una vez más, la habilidad de los insurgentes para golpear en el corazón del gobierno provisional iraquí respaldado por Estados Unidos.
Ansar al Sunna, un grupo extremista sunita se responsabilizó del asesinato.