Mario Albornoz, experto en política científica y coordinador del RICYT, apunta al sector privado como el punto débil de la investigación y desarrollo en América Latina.
"La inversión en I+D del sector privado es, en todos los países, inferior a la inversión pública, en forma opuesta a lo que ocurre en los países industrializados. Se trata, por lo tanto, más de un problema de política productiva que de ciencia y tecnología", explica Albornoz.
Ninguno de los países de América Latina destina más del 1% de su Producto Interno Bruto a esta materia, lo que contrasta con países de otras regiones del mundo donde la inversión en I+D supera el 2%.