Los terremotos en Haití y Chile, que dejaron al menos 217,000 y 802 muertos, respectivamente, han obligado a los países de América a revisar sus políticas antisísmicas para estar mejor preparados ante situaciones de esta índole, y han generado críticas ante el tipo de respuestas que se tienen previstas ahora.
El presidente de Perú, Alan García, instauró de manera oficial el Plan de Prevención de Sismos como una “política nacional y objetivo permanente del Estado”.
Según el mandatario, implementar esta política nacional era una necesidad, ya que, aseguró, los recientes terremotos ponen a su país “en un riesgo inminente” de sufrir una tragedia de similares proporciones.
Una apreciación que no es compartida por el Servicio Geológico de Estados Unidos que asegura que los sismos de los últimos meses en varias partes del mundo, incluyendo los dos recientes en América, no están relacionados entre sí.