Animales exóticos como el mono, el guacamayo o el jaguarundi (felino salvaje) ya eran usados en rituales de la costa peruana hace 4,000 años, como evidencian los últimos restos encontrados en el yacimiento de Ventarrón.
El biólogo de la Universidad de Trujillo, Víctor Vásquez, explicó que este lugar, ubicado al norte de Lima, alberga los restos más antiguos de animales procedentes de la selva que se conocen en la costa y que pertenecen al periodo Precerámico Tardío, de 3,500 a 1,800 años antes de Cristo.
Entre todas las hipótesis, Vásquez atribuyó la existencia de estos restos a los continuos contactos que hubo entre pueblos de la costa y de la propia selva, si bien descartó que hubieran sido sacrificados, ya que no se han encontrado incisiones en los cuerpos.