EN MEDIO de un duro y sorpresivo choque entre los presidentes de Bolivia y Colombia y el sólido respaldo del mandatario anfitrión al gobierno de Venezuela, los jefes de estado del Mercosur culminaron su cita cumbre.
El encuentro cerró con promesas de cambios y con la admisión de que en la región hay una creciente presión por mejoras de parte de los marginados.
Los ánimos de sonrisas y abrazos dieron paso en la jornada final a un durísimo embate entre los presidentes de Colombia y Bolivia, con el mandatario de Venezuela intercediendo en favor del boliviano.
"He escuchado y leído bastante algunos informes sobre Colombia (que) Estados Unidos, so pretexto de lucha contra el narcotráfico, ha invertido ni siquiera millones, (sino) billones y billones de dólares", dijo Evo Morales en el foro.
Ese impasse fue por una contundente respuesta dada por Alvaro Uribe a un comentario de Morales durante la serie de discursos, refiriéndose sorprendentemente a la situación interna de Colombia. Tras la dura respuesta de Uribe, intervino el presidente venezolano Hugo Chávez.
Pero sorpresivamente, Morales ni pidió la palabra ni replicó a Uribe. Fue Chávez el que pidió el derecho de palabra al anfitrión de la cumbre, Luiz Inácio Lula da Silva.
Chávez dijo: "Lula, solo un comentario. Yo creo que el comentario del presidente Morales fue un comentario sano, no llevaba ninguna mala intención de agredir a nadie".
Uribe acotó: "Presidente Chávez, una pregunta, ¿ha sido sobredimensionada con respeto o sin respeto?"
Chávez respondió que "Sólo sobredimensionada. Podemos hablar luego, gracias Uribe".
De inmediato, Uribe reiteró, "bueno, pero yo siempre te he escuchado con toda atención y con todo respeto, cuando quedan estas dudas sobre Colombia tu tienes que entender mi derecho legítimo a esclarecerlas, como en tantas ocasiones tu y yo hemos conversado".
Chávez concluyó diciendo, "Correcto, gracias".
Al final, y ante los abiertos reclamos de Uribe, el mandatario venezolano zanjó el asunto aparentemente concediendo la razón a su par colombiano, en medio del mutismo de Morales y la mirada impávida del resto de los jefes de estado.
Minutos antes, Chávez, había recibió del anfitrión, el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, un sólido espaldarazo cuando afirmó que "el pluralismo ideológico es totalmente compatible con nuestro proyecto" de integración regional.
Las palabras de Lula se produjeron después de varios días de especulaciones en la prensa sobre una preocupación de los líderes del Mercosur por los anuncios de Chávez este mes de implantar en Venezuela el "socialismo del siglo XXI".
Aunque la mayoría de los presidentes destacaron los avances del Mercosur, los más pequeños (Uruguay y Paraguay) reiteraron sus quejas porque sus economías no son favorecidas por las reglas del grupo, mientras nuevos socios como Venezuela, o aspirantes a socios plenos, como Bolivia, reclamaron cambios.
Por otra parte, Morales y Chávez reiteraron sus ácidas críticas contra "el imperio", en alusión a Estados Unidos.
Lula afirmó que "el pluralismo ideológico es totalmente compatible con nuestro proyecto" de integración regional.
"Hay que respetar las diferencias en políticas internas que nuestros países adopten para enfrentar el desafío del desarrollo", dijo Lula, resaltando que a pesar de los problemas, el bloque había crecido para saltar de un intercambio comercial de 4,000 millones de dólares en 1991, al surgimiento del grupo, a más de 30,000 millones de dólares el 2006.
Estuvieron en la cita de Río de Janeiro los miembros del Mercado Común del Sur (Mercosur): Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela; y los asociados, Bolivia, Chile, Ecuador y Colombia, más los gobernantes de Suriname y de Guyana. Perú, que también es asociado, fue el único representado por su canciller.
La cita concluyó con la intervención de cada presidente en la cumbre, limitada a 13 minutos.
Ánimos caldeados en cumbre del MERCOSUR
En la cita brasileña, se evidenció el aislamiento de Colombia como país conservador en el Cono Sur.