El disidente médico italiano y experto en fertilidad, Severino Antinori, dijo ayer que se declaró en huelga de hambre y acusó a las autoridades italianas de perseguirlo por sus proyectos de clonación humana.
Antinori comentó que estaba vigilando el embarazo de varias mujeres que esperaban dar a luz bebés clonados. Además, se quejó de que la policía había intentado interrogarlo sobre su trabajo de clonación, de lo que dijo bordaba en la persecución.
"Este es un ataque a la ciencia y a la libertad de investigación científica", dijo Antinori a reporteros ante el edificio del gobierno italiano en Roma.
"Desde ahora no estoy comiendo nada hasta que el primer ministro (Silvio) Berlusconi me reciba y me otorgue las garantías de que Italia es todavía un país libre para la ciencia y para mí". Antinori expresó que estaba preparado para morir si no conseguía lo que quería. "Al menos será por una buena causa", dijo.
El oso panda gigante chino, la cabra montesa pirenaica, el lince ibérico o el caballo Przewalski de origen polaco, todos ellos animales amenazados de extinción, podrían beneficiarse de la tecnología de la clonación para subsistir y evitar su desaparición.
El veterinario Ralf Steinborn, de la Universidad Veterinaria de Viena, explicó ayer en rueda de prensa que basa sus estudios en la experiencia de la cría de ganado vacuno y se ha especializado en el análisis de los genes que se traspasan en los clones.
La clonación podría servir para aumentar la población de animales en peligro, a la vez que se podría mantener la multiplicidad de genes con una mezcla entre los últimos representantes de su especie, afirma Steinborn.
El científico concluyó que los clones de animales nacidos ya, como el de la oveja Dolly en 1997, no son en rigor clones auténticos al cien por cien de los animales mayores de los que han sido producidos, porque siempre contienen células de un segundo animal.
Un adolescente de 15 años de la localidad de Cristesti, en el departamento de Iasi, en Rumanía, se suicidó por curiosidad y convencido de poder resucitar mediante la clonación.
Así se desprende de la investigación efectuada por la Policía en el caso del presunto suicidio de Constantin Buciumanu, encontrado por sus abuelos el pasado fin de semana ahorcado en el establo de la familia. El adolescente estaba muy interesado por la frontera entre la vida y la muerte y estaba convencido de que tras la muerte podría volver a la vida a través de la clonación.