El anuncio de las FARC de la liberación de dos políticos y cuatro miembros de la Fuerza Pública revivió hoy la esperanza de que regresen más secuestrados a sus casas, mientras el Gobierno colombiano anunció que no permitirá "espectáculos" y limitó la participación extranjera a la presencia de la Cruz Roja.
Aunque las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) revelaron los nombres de los políticos que serán liberados, no identificaron a los miembros de la Policía y el Ejército, lo que despertó la expectativa de sus familiares.
Si bien las familias de los rehenes y distintas organizaciones políticas y sociales instaron al Ejecutivo a brindar garantías para la feliz conclusión del proceso, el presidente lvaro Uribe advirtió que no se permitirán "espectáculos" y solo se permitirá la intervención del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
Subrayó que su administración no va a permitir un "espectáculo político ni el engaño político al país", como tampoco que los planes de la guerrilla "afecten las relaciones internacionales involucrando a personalidades de la comunidad internacional".
"Tenemos toda la firmeza en el propósito de rescatar a los secuestrados. Si los van a liberar, ahí tienen al CICR, que como siempre recibe autorización del Gobierno para dar garantías", dijo Uribe a periodistas.
Las FARC indicaron en un comunicado difundido ayer que la entrega será "en dos etapas", previsiblemente como lo hicieron de enero a febrero pasado con cuatro ex congresistas y otros dos civiles que liberaron unilateralmente gracias a gestiones del presidente venezolano, Hugo Chávez, y la congresista opositora Piedad Córdoba.
Los familiares y el grupo de intelectuales Colombianos por la Paz pidieron a Uribe rodear de garantías la anunciada puesta en libertad.
El grupo de intelectuales, al que pertenece Córdoba, instó a las FARC en un intercambio epistolar a retomar el camino de la reconciliación, y esa guerrilla respondió con la iniciativa de liberar a los políticos y a los miembros de la Fuerza Pública.
La ex alcaldesa de Apartadó (noroeste) Gloria Cuartas dijo a Caracol Radio que en este momento todos los colombianos tienen que pensar en el dolor de las víctimas y por lo tanto deben respaldar la iniciativa impulsada por la senadora Córdoba.
"Uribe tiene que entender el dolor de los familiares de los secuestrados. Él debe reflexionar sobre la situación de las víctimas", indicó Cuartas.
La esposa del ex gobernador del departamento del Meta, centro este, Alan Jara, secuestrado desde el 15 de julio de 2001, Claudia Rugeles, también se dirigió al gobernante para pedir garantías en el proceso de puesta en libertad.
"Se requiere de la institucionalidad, se requiere del presidente de la República, él tiene un corazón muy grande, él tiene su forma de hacer las cosas y aspiramos a que dé ese acompañamiento que se requiere para que todos regresen sanos y salvos", señaló Rugeles.
Alan Felipe Jara, hijo del ex gobernador, declaró hoy su "gran alivio", dijo que está hoy "más tranquilo" y señaló que su familia pide "al Gobierno que facilite la liberación".
Por su parte, la esposa del ex diputado del departamento del Valle del Cauca, Sigifredo López, en poder de las FARC desde el 11 de abril de 2002, Patricia Nieto, reconoció las gestiones de la senadora opositora Córdoba en la búsqueda de la liberación.
La liberación, según el secretario general de la Conferencia Episcopal colombiana, Fabián Marulanda, es una noticia que genera "mucha alegría y regocijo" y que si las FARC cumplen, esa situación podría generar espacios para un nuevo proceso de diálogos.
La Red Nacional de Iniciativas Ciudadanas por la Paz y contra la Guerra (Redepaz), asociación de decenas de ONG por la reconciliación celebró igualmente el anuncio.
"Este paso debe dar lugar a nuevos pasos hacia la paz por iniciativa de la sociedad civil y de la sociedad política", señaló Redepaz en un comunicado.
Las seis personas que serán puestas en libertad de manera unilateral pertenecen al grupo de 28 rehenes secuestrados y que la principal guerrilla colombiana busca intercambiar por unos 500 rebeldes presos.