Egipto acaba de aprobar una ley que regula el trasplante de órganos y que quiere acabar con un mercado ilegal en el que durante la última década miles de egipcios sin recursos han vendido sus riñones para pagar deudas o alimentarse.
"Tengo 25 años y quiero vender mi riñón por 100,000 dólares. Mi grupo sanguíneo es el A, tengo buena salud e iré a cualquier parte del mundo si se necesita", escribe Sami, un joven egipcio, en una página web.
Egipto es, según la Organización Mundial de la Salud, uno de los cinco destinos de la ruta del tráfico ilegal de órganos junto a China, Pakistán, Filipinas y Colombia.
La ley, aprobada por el Parlamento egipcio después de 14 años de debate, prohíbe el tráfico de órganos y determina la creación de un comité encargado de autorizar los trasplantes.