El Vaticano aprobó ayer las normas adoptadas por los obispos norteamericanos para sancionar a los religiosos condenados por pedofilia, tres días después de haber aceptado la renuncia del cardenal Bernard Law, arzobispo de Boston, acosado por las críticas de sus fieles.
La jerarquía de la Iglesia Católica confirmó así de haber optado por una línea severa, tal como lo decidió en junio la conferencia episcopal de Estados Unidos, aunque introduce normas para defender a los religiosos en caso de acusaciones injustas.
La iglesia estadounidense tuvo que modificar el primer documento, muy severo, sobre el tema a pedido de las autoridades de la Santa Sede, que exigieron la inclusión del principio de la presunción de inocencia.
La decisión del Vaticano, aprobada el 8 de diciembre, fue comunicada a través de una carta del cardenal Giovanni Battista Re, prefecto de la Congregación para los Obispos, al presidente de la Conferencia Episcopal americana, Wilton D. Gregory y divulgada tan sólo ayer.
El nuevo documento sostiene "que una persona es considerada inocente hasta que un proceso o una confesión espontánea no pruebe lo contrario". Las normas fueron adoptadas "específicamente" para la Iglesia de Estados Unidos, precisa monseñor Re y no son válidas para otros países.