La Comisión Ballenera Internacional (CBI) pidió ayer "medidas urgentes" para la protección de la ballena gris del Pacífico Occidental, en peligro de extinción, y condenó los planes de construcción en aguas rusas de un oleoducto que supone una "amenaza para la supervivencia de la especie".
La resolución, aprobada por los 57 miembros de la CBI, incluidos países "balleneros" como Japón, Noruega o Islandia, critica además el proyecto de la Royal Dutch Shell de construir una plataforma y un oleoducto submarino cerca de la isla de Sajalín, refugio de las ballenas grises.
La resolución fue presentada durante la reunión anual de la CIB, que se celebra hasta mañana.