Estados Unidos, que enfrenta el escándalo por los abusos de prisioneros y la insurgencia en Irak, no pudo haber elegido un peor momento para imponer nuevas sanciones contra Siria, dijeron ayer analistas árabes.
Los árabes consultados advirtieron que las sanciones, celebradas solamente por Israel, rival histórico de Siria, sólo alimentarían el odio contra Estados Unidos.
"Si tienen tantos problemas en Irak, deberían por lo menos tranquilizar a los vecinos de Irak", dijo Mohamed al-Sayed del Centro de Estudios Políticos y Estratégicos al-Aharm.
"Quienquiera que gobierne Siria sería un tonto si no se esfuerza por avergonzar a los estadounidenses en Irak.
Cualquiera que vea su gobierno tan severamente debilitado y humillado no tendría otra opción que tratar de arruinar la situación a los estadounidenses en Irak", agregó Al-Sayed.
El presidente George W. Bush firmó el martes una orden que impone sanciones contra Damasco, planificadas desde hace tiempo, por apoyar a grupos antiisraelíes y por permitir a los insurgentes cruzar por la frontera siria hacia Irak. Bush consideró a Siria como una "amenaza inusual y extraordinaria".
Muchos árabes dicen que la esperada decisión de las sanciones fue el último de una serie de errores políticos de lo que consideran una inclinación de Washington hacia Israel, el único país en la región que se alegró con la medida.
El secretario general de la Liga Arabe, Amr Musa, calificó en El Cairo las sanciones que Estados Unidos impuso la víspera a Siria de acto "muy, muy grave" que, en su opinión, se suma a "todos los pasos negativos dados por Estados Unidos" en relación con los países árabes.
El secretario general pidió a Washington que "reconsidere su política".
Arabes dicen que EU eligió mal momento para sancionar a Siria
Analistas árabes coinciden en señalar que la medida del gobierno de George W. Bush alimentará más el odio contra Estados Unidos.