El líder palestino Yaser Arafat, que enfrenta crecientes reclamaciones de reformas desde sus mismas filas y del exterior, prometió ayer reestructurar su gobierno y efectuar elecciones, aunque no presentó ningún plan detallado y pidió paciencia.
La presión para que se efectúen cambios proviene de varios frentes, incluyendo Estados Unidos, Europa, algunos estados árabes, dirigentes palestinos y el gobierno israelí.
Estos exigen que se reorganicen las fuerzas de seguridad palestinas para prevenir ataques terroristas, erradicar la corrupción crónica y reestructurar el gobierno para acabar con la concentración de poder de Arafat.
En su discurso al parlamento, Arafat reiteró su oposición a los ataques a civiles israelíes aduciendo que dicha violencia perjudica la campaña palestina por un estado independiente. Arafat también dijo que seguía comprometido a un acuerdo de paz negociado con Israel.
Los legisladores escucharon en silencio y sus palabras sólo recibieron ocasionales aplausos. Muchos de los críticos de Arafat se mantienen escépticos y observan que ha hecho promesas similares en el pasado. Arafat admitió que ha cometido errores, pero atribuyó el grueso de la actual crisis a Israel.
El jefe palestino dedicó buena parte de su mensaje a enumerar los daños que causó la ofensiva militar israelí de seis semanas que concluyó hace unos días.
Nuestra situación interna después de los recientes ataques israelíes necesita una amplia revisión de todos los aspectos de nuestra vida"", dijo Arafat a la legislatura. Propongo la preparación inmediata de elecciones conducentes a concretar el principio de separación de poderes"".
Arafat no dio detalles de las elecciones, pero el titular del parlamento, Ahmed Qureia, dijo que esperaba algún tipo de votación, incluyendo sindicatos y facciones políticas, para fines de año. Qureia dijo no saber cuándo se escogerá un nuevo parlamento. La última vez que se efectuaron elecciones parlamentarias fue en 1996.
Arafat no mencionó elecciones para la conducción de la Autoridad Palestina, que ganó por enorme margen en 1996.
Por otra parte, Arafat, ante la crítica recibida por otros palestinos por haber permitido el exilio de 13 palestinos que se habían atrincherado en la Basílica de la Natividad en Belén rodeados por fuerzas israelíes, dijo que fue un error, y asumo toda la responsabilidad"".
La salida de los palestinos de la iglesia fue parte del acuerdo que puso fin al asedio. Israel considera terroristas a esos militantes, que se encuentran ahora en distintos países de Europa. Ayer, se conoció que Italia negó asilar a los 13 palestinos.