Realidad
- El año pasado se cumplió el 30 aniversario del fin de la guerra de las Malvinas de 1982, un conflicto que se desató después de que las tropas argentinas ocuparan el archipiélago dos meses antes y en el que murieron 255 militares británicos y al menos 650 argentinos.
- Los Gobiernos de Argentina y el Reino Unido lograron normalizar en 1989 sus relaciones bilaterales, interrumpidas después de la guerra de 1982, gracias a unas negociaciones primero secretas y luego públicas, en las que se dejó al margen el tema de la soberanía de las islas. Los 29 miembros del Comité de Descolonización adoptaron, como cada año, una resolución a favor de negociaciones entre ambas partes.
El ministro de Asuntos Exteriores argentino, Héctor Timerman, volvió a pedir al Gobierno británico que se siente a negociar “hoy mismo” y “sin exigencias” una solución pacífica al largo conflicto sobre la soberanía de las islas Malvinas que enfrenta a ambos países.
“Mi país está sentado a la mesa del diálogo, pero lamentablemente el fin de la controversia está aún secuestrado en Londres”, dijo ante el Comité de Descolonización de la ONU Timerman, quien reiteró su oferta a las autoridades británicas para volver a reanudar “hoy mismo” el diálogo “sin precondiciones ni exigencias”.
Timerman indicó también que su país rechaza la exploración de los recursos de hidrocarburos en aguas del Atlántico Sur. “No se trata de un pequeño territorio. (Londres) ocupa las Malvinas por su valor estratégico y para la expropiación ilegítima de sus recursos naturales”, denunció.
El ministro argentino, que urgió al Reino Unido a cumplir con las resoluciones de Naciones Unidas y sentarse a negociar sobre la cuestión de las islas Malvinas, lamentó que “en pleno siglo XXI” todavía se tenga que seguir hablando de enclaves coloniales en el Atlántico Sur.
“El embajador británico brilla por su ausencia en esta sala como desprecio a este comité, pero quisiera manifestarle a ese ausente delegado británico mi disposición a reanudar el diálogo hoy mismo”, reiteró Timerman, quien lamentó que su homólogo británico, William Hague, tampoco haya viajado desde Londres.