El presidente Jean-Bertrand Aristide aceptó ayer un plan de paz impulsado por Estados Unidos para conformar un gobierno con opositores políticos, y manifestó que los rebeldes serán desarmados y la nueva administración convocará a elecciones.
Pero enfatizó que "no seguiré adelante (en las negociaciones) con ningún terrorista", refiriéndose a los rebeldes que lideraron el alzamiento popular que ha matado a más de 60 personas en dos semanas.
"Hemos acordado tener un nuevo gobierno con un nuevo primer ministro", sostuvo Aristide después de una reunión de dos horas con una misión diplomática liderada por Estados Unidos.
Los delegados llegaron ayer a Haití para presentarle al presidente Aristide un plan de paz que demanda la creación de una comisión con líderes de la oposición y representantes extranjeros en el término de tres días.
La oposición se quejó de que no pide la renuncia de Aristide, y el presidente sostuvo que no negociaría con terroristas.
La delegación diplomática arribó en momentos que Estados Unidos insta a sus ciudadanos a que abandonen el país caribeño debido a la creciente violencia impulsada por partidarios armados de Aristide en las áreas bajo el control gubernamental, y a las amenazas de los rebeldes de extender el alzamiento popular a la segunda ciudad más importante de Haití, Cap-Haitien, durante el fin de semana de carnaval.
El plan requiere la conformación para el martes próximo de una comisión que incluya a representantes del gobierno, la oposición y la comunidad internacional.
"El plan intenta apretar sus dientes , pero no tiene los medios", sostuvo el líder de la oposición Evans Paul, y dijo que no demanda la renuncia de Aristide ni prevé el emplazamiento de fuerzas extranjeras para garantizar los acuerdos.
Dos de los puntos claves del plan internacional son desarmar a los grupos que tienen motivaciones políticas, y fijar las normas para las manifestaciones políticas.
"El plan tiene numerosos puntos débiles", manifestó Paul a The Associated Press.
"Si quiere resolver la crisis, la cuestión de la renuncia de Aristide debe estar sobre la mesa", sostuvo el portavoz de la oposición, Paul Denis.
Roger Noriega, el máximo diplomático de Estados Unidos para el Hemisferio Occidental, llegó junto con otros colegas de Europa, América Latina y el Caribe, con la esperanza de que el gobierno y la oposición lleguen a un acuerdo.
Numerosos extranjeros están abandonando Haití en los últimos días.
El aeropuerto estaba lleno ayer, principalmente con haitianos que dijeron que iban a pasar el carnaval en Miami. Había pocos asientos libres en los seis vuelos diarios de American Airlines para Estados Unidos.
Varios policías haitianos se encuentran detenidos en República Dominicana tras cruzar la frontera a causa de la crisis política que se vive en Haití, mientras el jefe de las Fuerzas Armadas dominicanas viajó ayer a la zona limítrofe.
Algunos de los policías fueron detenidos ayer en la provincia fronteriza de Dajabón, 295 kilómetros al noroeste de Santo Domingo.
La creciente tensión en los municipios cercanos a la frontera dominico-haitiana que han sido controlados por los opositores afecta a la zona limítrofe dominicana, donde el viernes se canceló la celebración del tradicional mercado fronterizo de Dajabón.
La República Dominicana mantiene reforzada desde hace varios días la vigilancia a lo largo de la frontera con Haití ante la situación de violencia que se registra en ese país desde hace varios meses.
Sin embargo, el presidente Hipólito Mejía reconoció que la frontera es "incontrolable" y que en República Dominicana se concentran la mayoría de los conspiradores contra el presidente Jean Belrand-Aristide, cuya destitución exigen los opositores.
Mejía reveló el viernes que habló por teléfono con Aristide y que le dijo que su Gobierno apoyará todo esfuerzo o iniciativa que promueva la comunidad internacional para buscar una salida a la crisis de ese país vecino.