Un total de 20 policías fueron detenidos en relación con ataques durante el fin de semana en el municipio de Iguala, aproximadamente a 200 kilómetros al sur de la Ciudad de México, en los que perdieron la vida seis personas, informaron las autoridades.
Tanto policías locales como desconocidos armados habrían participado en varios ataques contra civiles durante la noche del viernes y la madrugada del sábado.
En parte de los ataques el objetivo fueron estudiantes de magisterio de la localidad de Ayotzinapa -conocidos en México por su activismo y por organizar acciones radicales-, que se habían trasladado a Iguala para apoderarse de tres autobuses y utilizarlos en sus protestas.
En otro ataque, fue alcanzado un autobús en el que viajaba un equipo de fútbol de tercera división, Los Avispones de Chilpancingo, y dos taxis públicos.
Iñaki Blanco Cabrera, procurador del estado de Guerrero, confirmó que tres de los muertos eran estudiantes y que otros tres viajaban en el autobús del equipo. Entre estos últimos estaba un futbolista menor de edad, una mujer y el chofer.
Al principio solo se habló de dos estudiantes muertos y de un tercer hombre que el Ejército encontró desollado en la zona de los disturbios. Esta tercera persona es la que ayer se confirmó que era también un estudiante de magisterio, dijo Blanco Cabrera.
También hubo un total de 19 heridos, tres de extrema gravedad. Uno de ellos es un estudiante que tiene muerte cerebral, declaró Nicolás Chávez Adame, dirigente del Movimiento Popular Guerrerense, que agrupa a asociaciones estudiantiles y sindicales del estado.