Hasta 35 altos cargos del Ministerio de Interior iraquí han sido arrestados en los últimos tres días, acusados de querer reconstituir el partido del derrocado y ejecutado dictador Sadam Hussein, informa ayer el diario "The New York Times".
Algunos de los detenidos se encontraban en la fase inicial de planificación de un golpe de Estado, explica en su página web el diario, que cita fuentes de seguridad en Bagdad.
Los arrestos, confirmados por funcionarios de los ministerios del Interior y de Seguridad Nacional, además de por miembros del gabinete del primer ministro, Nuro Kamal al Maliki, abarcan a cuatro generales.
Entre ellos figura el general Ahmed Abu Raqeef, director de Asuntos Internos, añade el rotativo neoyorquino.
Las detenciones han alcanzado a la unidad de élite de la lucha antiterrorista que informa directamente a Al Maliki, lo que demuestra la seriedad de las acusaciones, según el diario.
La intención de los arrestados supuestamente era reconstruir el Baas, el partido de Sadam que gobernó el país con dureza durante cerca de cuarenta años, en los cuales decenas de miles de personas fueron perseguidas o murieron por la represión del Estado.
Las fuentes citadas por "The New York Times" no facilitaron mayores detalles, dada la delicada naturaleza del tema, aunque el periódico asegura que los arrestos reflejan nuevos retos para Irak, cuyo primer ministro es un líder fuerte pero con pocos aliados políticos fiables.
En cambio, los más críticos con Al Maliki le acusan de utilizar estos arrestos para consolidar su poder un mes antes de las elecciones. Amigos de los detenidos aseguran que los que habían pertenecido al partido Baath eran militantes rasos de la formación y que los arrestos sólo responden a motivaciones políticas.
Independientemente de las tensiones políticas entre las diferentes facciones en Irak, la corrupción es uno de los principales impedimentos para la recuperación y desarrollo del país.
Relación.
Los expertos en seguridad aseguran que hay evidencias significativas que relacionan a los detenidos con el grupo insurgente Al Awda.
Según los detalles de un funcionario de alto rango de Interior, algunos de los detenidos habrían pagado sobornos a otros funcionarios para reclutarlos; de hecho, durante los registros practicados se encontró una notable suma de dinero.