Las autoridades federales informaron hoy del arresto de cuatro personas y el decomiso de 5.600 cultivos de marihuana y unos 15.000 dólares en efectivo en California, como parte de una investigación sobre los sembrados clandestinos.
La Dirección Estadounidense Antidrogas (DEA) dijo en un comunicado que la operación se llevó a cabo este martes en ocho hogares en los condados de San Bernardino, Riverside y Los ngeles, en el marco de una investigación de un año sobre los cultivos caseros clandestinos.
La indagación contribuyó al hallazgo y desmantelamiento de 33 operaciones clandestinas y el decomiso de un total de más de 19.000 cultivos de marihuana desde el inicio de la misma, según la DEA.
"Los narcotraficantes están utilizando equipos y medidas sofisticadas para transformar sus hogares urbanos, aparentemente tranquilos, en operaciones ilícitas para el cultivo de marihuana", explicó el agente Timothy Landrum.
"Estas operaciones lucrativas ilegales pueden ocurrir con poco escrutinio, lo que las hace atractivas al elemento criminal, pero ponen en peligro a nuestras comunidades", agregó.
Al describir cómo funcionaban estas casas, la DEA dijo que cada una tenía construcción similar e incluso "robaban flujo eléctrico para apoyar las operaciones de cultivo".
Casas enteras fueron "convertidas" en operaciones de cultivo de marihuana y, en al menos un caso, los presuntos narcotraficantes habían despegado las alfombras del inmueble y las guardaron en un armario.
Además, se perforaron agujeros en el suelo, techo, paredes y puertas para introducir cables eléctricos, canales de regadío, y para permitir ventilación para los cultivos.
Cada habitación contenía sembrados de marihuana y los armarios y baños se utilizaban para guardar químicos y fertilizantes, según la DEA.
La mayoría de las casas identificadas en esta investigación se ubicaba en zonas de nueva urbanización y fueron compradas por entre 500.000 y 800.000 dólares.
Según la DEA, el total de cultivos descubiertos en las viviendas fácilmente podía generar ganancias superiores a los 60 millones de dólares anuales.
Los arrestados, todos con apellidos asiáticos, afrontan cargos de conspiración para cultivar al menos 1.000 plantas de marihuana y, de ser declarados culpables, podrían recibir una sentencia mínima de diez años en prisión.