La Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) inició ayer sus trabajos con la discusión de un proyecto de declaración que exhorta a los gobiernos del hemisferio a profundizar la democracia para superar la exclusión social y la pobreza. Los problemas de gobernabilidad que afectan a un número creciente de países de América Latina, son el tema central de la reunión.
El presidente chileno Ricardo Lagos inauguró anoche la XXXIII asamblea en el Centro de Convenciones Diego Portales, pero los jefes de delegación, en su gran mayoría ministros de Relaciones Exteriores, comenzaron sus labores discutiendo el proyecto de "Declaración de Santiago".
En un borrador del proyecto, al cual tuvo acceso la AFP, los ministros expresan "su preocupación por la creciente pérdida de confianza por parte de la ciudadanía en las instituciones democráticas". Declaran, además, "el firme propósito de promover la plena participación de la ciudadanía en el sistema político, para aumentar la credibilidad y confianza ciudadanas, mediante el apoyo a las organizaciones de la sociedad civil".
El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, llegó ayer a Chile para reunirse con sus colegas latinoamericanos, por primera vez tras los desacuerdos por la invasión estadounidense a Irak.
La mayoría de los países latinoamericanos, temerosos de una intervención estadounidense en la región, se opusieron a la invasión, pero agradecen la atención que implica la asistencia de Powell a la asamblea anual de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Santiago de Chile. La OEA ha mantenido fuera de la agenda el tema de los derechos humanos en Cuba.