El presidente norteamericano, George W. Bush volvió ayer a la Asamblea General de la ONU a pedir ayuda para manejar el avispero iraquí y se encontró con defensas del multilateralismo de parte del resto de los oradores.
Hace un año Bush acudió a la misma tribuna a declarar la necesidad de desarmar al régimen de Sadam Hussein, algo que decidió hacer meses después, con la ayuda de unos pocos aliados y sin el respaldo de la ONU.
Entretanto, la ONU fue escenario de una batalla en la que aparecieron nuevos conceptos, como el de guerra preventiva, y heridas que aún no han cicatrizado, como la fractura en las relaciones entre Francia y Estados Unidos.
En el segundo discurso del debate de la 58 Asamblea General, el presidente de Estados Unidos pidió pasar página sobre Irak, donde la reconstrucción se ha revelado más difícil que el cambio de régimen.
Es necesario dejar de lado las divisiones sobre Irak y “avanzar en la estabilización y reconstrucción de ese país”, dijo Bush.
Respondiendo a la demanda francesa de devolver cuanto antes el poder a los iraquíes, Bush sostuvo que ese proceso “no puede ser acelerado, ni retrasado”.
Irak “necesita y merece nuestra ayuda, y todas las naciones de buena voluntad deberían acercarse y dar ese apoyo”, añadió.
Estimó ante 200 altos dignatarios del mundo entero que la ONU puede ayudar en Irak a redactar una Constitución, forma funcionarios u organizar elecciones libres.
El resto de los ponentes aprovechó la ocasión para hablarle a Bush de las virtudes del multilateralismo, y para rebatir algunos de sus argumentos para lanzarse a invadir Irak.
“Usar la fuerza a título preventivo representa un desafío fundamental a los principios en los que descansaron, sin duda de manera imperfecta, la paz y la estabilidad mundiales en los últimos 25 años”, dijo el secretario general de la organización, Kofi Annan.
El presidente francés Jacques Chirac fue el que se mostró más duro con la actuación de EU.
Chirac, denunció la guerra unilateral de Estados Unidos en Irak, afirmando que “nadie puede actuar solo en nombre de todos”.
“En un mundo abierto, nadie puede aislarse, nadie puede actuar solo en nombre de todos y nadie puede aceptar la anarquía de una sociedad sin reglas. No hay otra alternativa que las Naciones Unidas”, manifestó.
Bush y Chirac, que se reunieron después de pronunciar sus discursos, no lograron resolver sus diferencias sobre la rapidez de la transferencia de poder a los iraquíes, pero un funcionario estadounidense dijo que el presidente francés prometió no “interponerse en el camino” de Estados Unidos.
El presidente brasileño, Luiz Inácio “Lula” da Silva, señaló que no se puede esperar que la ONU se “convierta en un organismo que limpia los escombros de las guerras que no pudo evitar”.
Otro tema tratado durante la Asamblea de ayer fue la ampliación del Consejo de Seguridad. Según Annan, todos los países coinciden en que se debe ampliar el Consejo de Seguridad, pero difieren “en los detalles”.
Por ello, anunció que creará un panel de alto nivel, con personalidades de todo el mundo, para analizar los actuales desafíos de la paz y seguridad, revisar el funcionamiento de los diferentes órganos de la ONU y recomendar formas de fortalecerla.
El panel deberá presentar sus conclusiones antes de la 59 Asamblea para que los países puedan tomar decisiones el próximo año, precisó Annan, al subrayar que la ONU “no es ni mucho menos un instrumento perfecto, pero es valiosa” y urge llegar a acuerdos para mejorarla.
Varios países salieron en defensa de esta reforma, en especial Brasil, que aspira a lograr un puesto permanente en el Consejo de Seguridad, privilegio limitado hasta ahora a sólo cinco países, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China.