Los tentáculos del narcotráfico y la corrupción tocan todos los pilares de la sociedad, ocasionado estragos de distinta índole.
Alrededor del mundo este año han muerto 171 periodistas en el ejercicio de sus funciones.
Sin embargo, llama la atención sonados casos de comunicadores que son víctimas por publicar informes sobre corrupción y narcotráfico.
Las cifras no son precisas, porque diversas agrupaciones de periodistas manejan la información a su criterio, pero sí es evidente que más de 20 profesionales han perdido la vida por publicar notas de corrupción, política y narcotráfico.
El rol de la prensa es crucial para lograr una estrategia multinacional contra el narcotráfico. El periodismo sirve para crear conciencia en la gente sobre este problema.
Pero también para crear en los gobiernos la necesidad de combatirlo, dice el periodista peruano Jorge Morelli Salgado, subdirector del diario Expreso de Lima.
Los países más peligros para ejercer el periodismo por el aumento de la delincuencia y el trafico de drogas son México y Colombia.
Sin embargo, todos los días, según la red de Reporteros Sin Fronteras, periodistas lationamericanos son amenazados de muertes, sólo porque se atreven a denunciar casos de corrupción y a investigar otros relacionados con el narcotráfico.
Además el pasado domingo el reportero, Gerardo García Pimentel, fue perseguido y acribillado en la puerta de un hotel, propiedad de su suegra, en Michoacán. Este joven era reportero del agro, en el diario La Opinión, pero colaboraba en caso en la sección de sucesos. Su hermano también está desaparecido.
Se presume que todos estos asesinatos tienen sus raíces en las investigaciones que hacen los periodistas en relación con la corrupción de los gobiernos y sobre los "capos" de la droga.
En los meses de septiembre y octubre el periodista Javier Darío Arroyane y los fotógrafos Carlos Alberto Jaramillo fueron asesinados.