El asesinato ayer de Luis Alcalá, asistente del coronel retirado Hidalgo Valero, férreo opositor del presidente Hugo Chávez, se produce cuando Venezuela entra nuevamente en ebullición ante anuncios de un eventual paro cívico contra el gobierno. Alcalá fue asesinado de dos balazos en la urbanización El Paraíso, suroeste de Caracas cuando buscaba a su hijo para llevarlo al colegio, informó Valero.
Valero pertenece al Frente Institucional Militar, uno de los más radicales grupos opositores e incluso fue arrestado recientemente por convocar a una protesta vistiendo, sin permiso, el uniforme militar.
Valero dejó entrever que la muerte de su asistente podría estar relacionada con la investigación que éste hacía de la acción de los "círculos bolivarianos", que agrupan a simpatizantes de Chávez y a los que la oposición acusan de estar armados. "A él no le robaron nada, tampoco le quitaron la cámara de vídeo que portaba así que la hipótesis del robo está totalmente descartada", afirmó Valero.
En tanto, sectores de la oposición insistieron ayer en realizar hoy, una manifestación de protesta en una "zona de seguridad" de Caracas que está situada junto a una base aérea militar.
El pasado viernes un pequeño grupo de "Fuerza Solidaria", considerado de extrema derecha, eligió el mismo lugar para protestar y fue dispersado por la Guardia Nacional, lo que originó denuncias de "brutalidad" por parte de la oposición.
Las zonas de seguridad son recursos de orden público utilizados por diversos gobiernos para preservar áreas sensibles.