Una bomba mató al fiscal venezolano, Danilo Anderson, quien encabezaba las investigaciones contra opositores acusados de respaldar el breve derrocamiento del presidente Hugo Chávez en el 2002.
Chacón explicó que una "carga explosiva" fue colocada en la parte exterior de la camioneta amarilla que conducía el fiscal y que fue activada con un mecanismo inalámbrico colocado en el asiento del piloto. El cadáver quedó completamente calcinado.
Anderson, de 38 años, dirigía una investigación sobre unos 400 adversarios políticos al gobierno, en relación con su presunta participación en el fugaz derrocamiento de Chávez en abril del 2002.
El gobierno culpó a "terroristas y facistas" por el atentado y acusó a Estados Unidos de permitir que algunos de ellos entrenen y se pronuncien con "total libertad" en su territorio.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, admitió ayer que hay pruebas de que personal civil y algunos soldados de su fuerza de mantenimiento de la paz en la República Democrática del Congo (RDC) cometieron abusos sexuales y afirmó estar "indignado" por estos hechos.