Por lo menos 20 iraquíes murieron este fin de semana al aumentar la violencia ante la proximidad del traspaso de poder el 30 de junio.
El director de Relaciones Culturales del ministerio iraquí de Educación, Kamal Jarrah, de 60 años, fue asesinado a balazos ayer, 24 horas después del crimen, en circunstancias similares, de un subsecretario de Estado.
"Fue alcanzado por varias balas delante de su mujer y lo trasladaron al hospital Yarmuk, donde murió", indicó a la AFP Abdel Jalek Al Amer, jefe del gabinete del ministro de Educación.
En Bagdad, por lo menos siete iraquíes, entre ellos cuatro policías, murieron y 23 personas resultaron heridas en un atentado con coche bomba cerca de una base norteamericana en Bagdad, según fuentes médicas.
El Ejército norteamericano había hablado de 12 muertos, entre ellos cuatro policías, y 13 heridos.
En Sadr City, seis iraquíes murieron en enfrentamientos entre partidarios del jefe radical Moqtada Sadr y soldados norteamericanos, según el Instituto médico-legal.
Al norte de Bagdad, un soldado norteamericano murió y dos resultaron heridos por una bomba colocada al borde de la ruta y por disparos de armas livianas ayer cerca de Taji, al norte de Bagdad, según el Ejército.
Cerca de Baaquba, dos desconocidos asesinaron a una ex militante del partido Baas del derrocado presidente Sadam Hussein, indicó ayer un oficial de policía.
En Kirkuk, un civil iraquí murió en enfrentamientos armados y desconocidos asesinaron a un alcalde, mientras que un chofer y un técnico de un canal de televisión pública , fueron asesinados a balazos en la frontera con Siria, según un responsable de esta televisión.
Por otra parte, Qais Al Jazali, portavoz de Moqtada Sadr no descartó la participación en las elecciones generales, confirmando la voluntad de diálogo manifestada en los últimos días por este movimiento opuesto a la ocupación.