Los astronautas del transbordador Atlantis realizaron ayer la tercera y última caminata espacial de su misión, retocando los últimos detalles en la instalación de un nuevo panel de un segmento agregado a la Estación Espacial Internacional (EEI).
El trabajo en el riel espacial fue una vez más el tema central en las tareas del estadounidense David Wolf y del astronauta de origen británico Piers Sellers.
Ambos salieron al espacio y se las arreglaron para llegar con sumo cuidado hasta el riel que eventualmente se extenderá por 105 metros sobre un segmento que todavía está en construcción.
Su primera tarea fue un dificultoso cerrojo en un pequeño riel utilizado para mover el brazo robótico de la estación, de 18 metros de largo, junto al sistema de vías.
El gran brazo, término por el cual es conocido, tendrá un rol vital en enganchar los módulos con el laboratorio para ubicarlos mientras continúa la construcción del puesto en órbita.
“!Extráordinario Dave! Eso es maravilloso”, exclamó la piloto del Atlantis, Pamela Melroy, mientras Wolf usaba una herramienta con mango de pistola para quitar el cerrojo de seguridad.
Por si ese ajuste no hubiera servido, Wolf y Sellers estaban listos para reemplazar todo el sistema de seguridad en el carril.
El Atlantis y su tripulación de seis personas partirán mañana de la estación y tienen previsto llegar el viernes al Centro Espacial Kennedy, en el estado norteamericano de Florida.
La tripulación que vive actualmente en la estación integrada por la científica estadounidense Peggy Whitson, el comandante ruso Valery Korzun y su compatriota e ingeniero de vuelo Sergei Treschev, regresará en otro transbordador en noviembre, cuando viaje una nueva tripulación en su reemplazo.
González aclaró que esa "invitación" no significa que el sector obrero dejará de respaldar a Jované, pues esta administración ha hecho avances importantes.