Hechos
- 20 de diciembre de 2012, unas 26 personas perdieron la vida en una escuela de Newtown.
- 2011 un joven ingresa a una sala de cine en Aurora, Colorado, y acaba con la vida de 12 ciudadanos.
El exreservista de la Armada que mató a 12 personas en una instalación naval de Washington creía escuchar voces y recibía tratamiento psiquiátrico, pero nunca le fue revocada su autorización para pase de seguridad, dijeron las autoridades.
Aaron Alexis, experto en informática de 34 años y quien trabajaba como contratista para una empresa en la industria de defensa, utilizó un carné válido para entrar en las resguardadas instalaciones el lunes por la mañana y disparó a mansalva, informó el FBI. Fue abatido por la policía.
Fuentes policiales dijeron que, a todas luces, no se trata de terrorismo y que no se han hallado panfletos ni escritos que apunten hacia una ideología política o religiosa.
Alexis tenía un historial de problemas psiquiátricos, entre ellos paranoia e insomnio, y alucinaba pensando que escuchaba voces, dijeron las fuentes, que pidieron no ser identificadas.
El individuo llevaba recibiendo tratamiento médico desde agosto en el Hospital de Veteranos de Guerra, añadieron las fuentes.
La Armada no llegó a declararlo mentalmente incapaz, lo que hubiera llevado a que le retiraran la autorización para entrar a ciertas instalaciones y recibir información.
El ataque previsiblemente avivará el debate sobre la necesidad de revisar mejor los antecedentes de personas que son contratadas por terceros y que tienen acceso a instalaciones y equipos de alta seguridad, como ocurrió con Edward Snowden, quien filtró secretos del Gobierno recientemente tras ser un contratista de tecnología para la Agencia de Seguridad Nacional.
El secretario de la Armada, Ray Mabus, ordenó dos revisiones para investigar la seguridad de las instalaciones navales y cómo se verifica a sus empleados.
Un funcionario de Defensa de alto nivel también dijo que el secretario de Defensa, Chuck Hagel, planea ordenar una revisión de la seguridad física y el acceso a las instalaciones del departamento en todo el mundo.
Horas después del suceso, empezaron a dilucidarse datos biográficos sobre Alexis: un hombre negro, criado en la ciudad de Nueva York, quien se había convertido al budismo, pero sufría de arranques de furia. Su última dirección conocida era en Fort Worth, Texas.
Solía quejarse de la Armada y de cómo era víctima de discriminación. Se había metido en problemas con la ley debido a incidentes con armas de fuego en 2004 en Texas y 2010 en Seattle.
Fue acusado de alterar el orden público tras ser expulsado de un club nocturno de Atlanta en 2008.
Los incidentes de insubordinación, mala conducta y ausencias no autorizadas obligaron a la Armada a darle de baja anticipadamente en 2011, tras casi cuatro años siendo reservista, dijeron fuentes oficiales. Durante su servicio militar trabajó reparando sistemas eléctricos de aeronaves en Fort Worth.
Además de las personas ultimadas en el ataque en el Astillero Naval de Washington, ocho personas resultaron heridas, entre ellas tres por impacto de bala –un policía y dos mujeres civiles–, dijeron las autoridades. La prognosis es positiva para los tres.
Las edades de los fallecidos iban desde los 46 hasta los 73 años, dijeron las autoridades. Algunas de las víctimas eran civiles contratados por la fuerza militar, pero no militares activos.
Entre los fallecidos estaban Michael Arnold, de 59 años, un veterano de la Armada y piloto aficionado que había construido una avioneta en su hogar; Sylvia Frasier, de 53 años, quien trabajó en seguridad cibernética; Kathleen Gaarde, de 63, analista financiera, y Frank Kohler, de 50, expresidente del Club de los Rotarios en Lexington Park, Maryland, quien se disfrazaba del “Rey de las Ostras” en el festival gastronómico local.
El alcalde Vincent Gray dijo que “esta es una tragedia espantosa”.
El agresor portaba una escopeta y dos pistolas, pero no un fusil de asalto AR-15, como se había reportado inicialmente. La escopeta era suya y las dos pistolas se las había quitado a policías en el lugar, dijo un funcionario.
“En estos momentos estamos confiados en que fue una sola persona la causante de la pérdida de vidas hoy en la base militar”, declaró la directora de la Policía de Washington, Cathy Lanier.