Un palestino se hizo estallar en una concurrida intersección vial ayer, inmolándose pero sin lastimar a nadie más. Fue el segundo ataque suicida en el norte de Israel en dos días, lo que suscitó temores de un rebrote terrorista a pesar de la reciente y relativa calma tras la ofensiva militar israelí en Cisjordania.
También, las autoridades israelíes informaron que frustraron un intento de detonar una bomba de una tonelada en un estacionamiento bajo unas torres gemelas de 50 pisos en Tel Aviv, amenaza que conocieron hace tres semanas. Las tropas irrumpieron en una población cisjordana y evitaron que el vehículo llegara al objetivo, según un oficial del ejército y un funcionario israelí.
El oficial, que se presentó ante las comisiones de Asuntos Exteriores y defensa del Parlamento, dijo que los militantes tratan de reconstruir su capacidad para realizar ataques dinamiteros.
La relativa calma reciente sugirió que Israel había afectado las redes terroristas con su campaña, pero el domingo, un atacante disfrazado de soldado israelí se inmoló, matando a tres israelíes e hiriendo a decenas en Netanya.
En tanto, el ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, anunció ayer en Miconos (Grecia) que se logró un acuerdo para la acogida en la UE de los 13 palestinos de la basílica de la Natividad de Belén, que llegaron a Chipre hace 10 días.
"El embajador Miguel Moratinos en Chipre dijo que todo estaba listo y puedo confirmarles que hoy un avión militar español estará en Chipre", declaró Piqué, cuyo país ejerce la presidencia de turno de la UE.
"Según las informaciones de las que dispongo actualmente, el avión hará una primera escala en Atenas, una segunda en Roma y la tercera en Madrid para repartir a los palestinos en Grecia (2), Italia (3), España (3), y desde ahí a Portugal (1), Irlanda (2) y Bélgica (1)".