Dos coches bomba conducidos por atacantes suicidas mataron al menos a 15 personas en Irak e hirieron a otras 23, incluidos dos soldados norteamericanos, dijeron oficiales iraquíes y estadounidenses ayer.
En el más sangriento de los dos ataques, un agresor suicida con bomba estalló su auto en un puesto de control en Ramadi matando a 11 miembros de las fuerzas especiales de Irak e hiriendo a nueve policías, dos soldados de EU y tres civiles, dijo el ejército estadounidense ayer.
En una declaración en Internet, el Ejército Islámico de Irak se adjudicó el ataque.
En otro ataque, perpetrado en Iskandariya, un área ingobernable al sur de Bagdad, una persona estalló su auto junto a un convoy del ejército iraquí, matando a cuatro soldados y civiles, dos de ellos de gravedad, dijo la policía local.