Dos atacantes suicidas hicieron estallar bombas y granadas en la casa de un funcionario militar de alto rango en la ciudad sudoccidental paquistaní de Quetta: un atentado que fracasó en asesinar al oficial, pero que mató a su esposa y a otras 22 personas.
Entre los fallecidos hubo varios guardias, un oficial superior y dos niños, dijeron las autoridades.
La Policía dijo que investiga si el ataque fue en venganza por la reciente detención en Quetta de tres importantes operadores de Al Qaeda, en una operación en la que contó con la ayuda de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos.
Horas después, el Talibán se atribuyó la responsabilidad del ataque. Un portavoz del grupo dijo que el atentado fue dirigido contra el brigadier Khurram Shahzad, subjefe del Cuerpo de Fronteras de la región, en represalia por un incidente hace varios meses en un retén de la ciudad, que dejó cinco muertos.
En los atacantes, el primer agresor hizo detonar su vehículo cargado de explosivos cerca de donde estaba un grupo de soldados del Cuerpo de Fronteras, en la proximidad de la casa de Shahzad.
El otro miliciano lanzó granadas y entró a la casa y se suicidó al hacer estallar explosivos que llevaba consigo, afirmó el policía Nasir Ahmed Kurd.
Otro policía, Hamid Shakil, agregó que por lo menos 23 personas murieron y 60 resultaron heridas.
Shakil dijo que uno de los atacantes suicidas llevaba una tarjeta de identidad que decía que era un refugiado afgano de 21 años.