Unos padres indonesios mantienen desde hace años a su hijo autista atado a una correa para controlarlo, porque no tienen dinero para pagar el tratamiento médico del niño.
La familia aseguró que la medida fue necesaria para tranquilizar a Agus, de 10 años, porque se muestra muy violento con los vecinos.
"Agus se comporta muchas veces mal con la gente del vecindario, pierde la compostura sin ninguna razón", declaró su hermano mayor Fajar, que como muchos indonesios tiene un solo nombre.
Según Fajar, Agus empezó a mostrar síntomas de autismo a los tres años: "Tenía muchas rabietas y lo veíamos hablando consigo mismo, también se iba de casa, a veces durante varios días", detalló.
La familia ha intentado buscar ayuda en la administración local, pero dicen que nadie les ha apoyado.