Pistoleros encapuchados irrumpieron ayer a tiros con fusiles Kalashnikov en una escuela cristiana donde mataron a seis personas e hirieron a tres. Es el ataque más reciente contra intereses occidentales desde que Pakistán se sumó a la guerra antiterrorista.
Ninguno de los 150 estudiantes, incluyendo 30 estadounidenses, del personal mayormente británico resultó víctima del ataque contra la Escuela Cristiana Murree. El establecimiento está en este centro turístico al pie de los Himalayas a 70 kilómetros al nordeste de la capital Islamabad.
Todos los muertos fueron paquistaníes, incluyendo dos guardias de seguridad, una recepcionista, un cocinero, un carpintero y un peatón, dijo la policía. Una filipina, dos de cuyos hijos asisten a la escuela, recibió un disparo en la mano. El hospital local dijo que otros dos resultaron heridos.
"Su objetivo era atacar extranjeros"", dijo el comandante de policía, Moravet Shah. "Lo que sabemos es que eran terroristas. Si eran terroristas religiosos es algo que tenemos que determinar"".
Según funcionarios policiales y docentes, unos cuatro hombres jóvenes se acercaron a un puesto de guardia que se instaló hace tres meses en la entrada al establecimiento.
Extrajeron armas de sus bolsos y dispararon, y mataron a un guardia de seguridad y a un paquistaní que pasaba por el lugar.
Los pistoleros irrumpieron por los portones y mataron a tiros a un segundo guardia y a una recepcionista. Otro guardia devolvió el fuego y obligó a los atacantes a correr por los patios de la escuela, trepar una cerca posterior y desaparecer en el bosque. En su huida, los atacantes mataron al cocinero y al carpintero.
"Si las FARC deciden sentarse a hablar con el gobierno para liberar a todos y cada uno de los secuestrados, estamos dispuestos"", afirmó el mandatario.