Dos ataques suicidas con coches bomba a una base militar en el sur de Bagdad mataron ayer a por lo menos 11 personas y causaron heridas a 58 soldados extranjeros, en vísperas de que la ONU dé a conocer su opinión sobre la viabilidad de elecciones directas en Irak.
Un portavoz de las fuerzas extranjeras lideradas por el ejército polaco en Hilla, 100 kilómetros al sur de Bagdad, dijo que 44 iraquíes resultaron también heridos en los ataques y que las heridas de los 58 soldados extranjeros no amenazaban sus vidas.
El teniente coronel Robert Strzelecki dijo a Reuters que los guardias apostados afuera de la base lograron detener a uno de los coches después de disparar contra su ocupante y que el segundo coche estalló antes de estrellarse contra un muro.
"A las 07:15 hora local (0415 GMT), cerca de la base de suministros militares, hubo un ataque terrorista con dos coches bomba", manifestó. "Encontramos los cuerpos de los dos choferes y dos iraquíes que pasaban por ahí perdieron la vida".
Horas después, Hilary White, portavoz de la administración civil estadounidense en Irak, dijo que la cifra de muertos era mucho mayor.
"Podemos confirmar que más de 11 iraquíes murieron", expresó. "Murieron hombres, mujeres y niños". Las explosiones destruyeron las fachadas y volaron los techos de las viviendas cercanas a la base y, tal como sucedió la semana pasada cuando ataques con coches bomba cobraron más de 100 vidas de iraquíes que se estaban alistando en el ejército y la fuerza policial local, los sobrevivientes del miércoles también culparon a las fuerzas invasoras por los ataques y el baño de sangre.
"Oímos el sonido de un avión sobre nuestras cabezas y un cohete impactó el área. Después otro cohete estalló", dijo Omar Zayed, de 17 años, que vive cerca de lugar de las explosiones.
Dos niños que resultaron heridos perdieron a sus padres en las explosiones. Uno de ellos, Seif Saleh, de 10 años, se quejaba en un hospital por el dolor de sus heridas físicas y lloraba sin consuelo por la muerte de sus padres.
Los ataques de ayer se suman a una serie de ataques a soldados de países que están ayudando a Estados Unidos en su ocupación de Irak y subrayan la espiral de violencia que amenaza los planes de Washington de entregar formalmente el poder a los iraquíes a mediados de año.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, espera emitir una opinión esta semana, tras ser informado por un equipo de expertos que envió a Irak para estudiar la viabilidad de unas elecciones directas como exige el máximo jerarca religioso de los musulmanes chiítas.