Al menos 60 personas murieron ayer entre ellas varios extranjeros, y 250 han resultado heridas en el atentado con camión bomba que ha destruido el hotel Marriott de Islamabad, informaron varias cadenas de televisión.
El hotel, muy frecuentado por extranjeros, corre el riesgo de derrumbarse a consecuencia del atentado, que pudo escucharse a varios kilómetros de distancia.
La Policía, que desalojó el hotel ante el peligro de derrumbe, teme que en el interior del edificio haya personas atrapadas.
Situado en el corazón de la capital, el Marriott, que tenía 250 habitaciones, ya había sido objeto de ataques en el pasado, por lo que las medidas de seguridad eran muy estrictas.
Una barrera de hormigón impedía el acceso directo de los coches y fue contra ésta que chocó el camión cargado de explosivos, el que dejó un cráter de unos seis metros de profundidad.
El atentado tuvo lugar horas después de que el presidente del país, Asif Alí Zardari, hubiera comparecido por primera vez ante el Parlamento, donde mostró su decisión de acabar con el terrorismo, aunque matizó que "la fuerza sólo es el último recurso".
En la jornada se habían registrado otros dos atentados, contra convoyes militares, los que dejaron un balance de ocho víctimas en el conflictivo noroeste del país.
El Gobierno de Pakistán decretó un estado de alerta máxima en todo el país.
Testigos y funcionarios dijeron que un gran camión se estrelló contra el portal metálico del hotel cerca de las 8:00 de la noche, cuando los restaurantes del área estaban repletos de comensales.
El funcionario policial, Asghar Raza Gardaizi, dijo que cuadrillas de rescate contaron al menos 60 cadáveres y se teme que "haya docenas de muertos en su interior". Varias ambulancias se apresuraron a llegar a la zona, donde ardían vehículos.