El atentado que costó la vida en Afganistán a dos oficiales españoles y a un traductor, así como los disturbios posteriores al ataque fueron “organizados y premeditados”, según concluyeron los ministros españoles de Defensa, Carme Chacón, e Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.
Ambos ministros mantuvieron una reunión para analizar las últimas informaciones recibidas tras el atentado cometido en la base de Qala e Naw, en la provincia de Badghis (noroeste de Afganistán), en cuyas inmediaciones, un grupo de ciudadanos intentó asaltar esas instalaciones, informaron fuentes gubernamentales.
En la reunión se examinaron de forma “pormenorizada y exhaustiva”, las últimas informaciones disponibles sobre el atentado en el que murieron el capitán José María Galera Córdoba, de 33 años, el alférez Abraham Leoncio Bravo Picallo, de la misma edad, y el traductor español de origen iraní Ataollah Taefik Alili, de 55 años.
Asimismo, de la investigación se desprende que hubo una “rápida y adecuada” reacción del personal de seguridad español en el momento del atentado, lo que permitió abatir al terrorista.
Según las mismas fuentes, las autoridades de Badghis afirmaron que la intención del terrorista era desencadenar también unos incidentes posteriores en los que se produjeran bajas entre la población civil.