La guerrilla iraquí volvió a cometer un atentado suicida contra la ONU en Bagdad, que mató a un guardia de seguridad e hirió a 19 personas, en vísperas de la celebración de la Asamblea General de las Naciones Unidas para tratar sobre la caótica situación existente en este país.
La deflagración se produjo minutos después de las 08H00 (04H00 GMT), a la entrada de un área de estacionamiento destinada a los empleados locales del hotel Canal, sede de las Naciones Unidas, semidestruida tras el ataque del mes pasado, en el que murieron 22 personas, entre ellas su máximo representante en el país, el brasileño Sergio Vieira de Mello.
Un policía iraquí encargado de la seguridad a la entrada del complejo y el kamikaze murieron en la explosión, que está siendo investigada por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) estadounidense.
La mayoría de los heridos son guardias de la Fuerza de protección de las instalaciones (FPS), precisó la portavoz de la ONU, Antonia Paradela.
El secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, al conocer la noticia, declaró estar "apenado por este nuevo atentado contra nuestras sedes en Bagdad".
"Necesitamos un ambiente seguro para poder operar" en Irak, añadió Annan, quien aclaró que "seguiremos adelante, pero es evidente que si esto continúa degradándose, nuestro trabajo se verá considerablemente afectado".
Este ataque se produjo después de un fin de semana sangriento en Irak durante el cual tres soldados estadounidenses perdieron la vida y un miembro del Consejo de Gobierno transitorio iraquí, Akila al Hachimi, fue gravemente herida a bala en un atentado en Bagdad el sábado.
Akila Al Hachimi, una de las tres mujeres miembros del Consejo Provisional de Gobierno, sigue en estado grave en un hospital estadounidense de la capital iraquí.