Los ataques contra las fuerzas militares de la coalición continuaron ayer en Irak, un día después de la muerte de 16 soldados estadounidenses que viajaban en un helicóptero derribado cerca de Bagdad en lo que fue el acto más violento contra Estados Unidos en Irak desde la entrada de sus tropas en abril.
Un civil iraquí murió y 15 personas resultaron heridas ayer en un ataque con bomba al noreste de Bagdad contra un responsable de la provincia de Diyala, que salió ileso, según fuentes médicas y policiales.
De igual forma, ayer por la noche, tres obuses de mortero fueron disparados en el centro de Bagdad, indicó un portavoz de la coalición. De momento se desconoce si causaron víctimas. Momentos antes de este anuncio se oyeron dos fuertes explosiones en el centro, estremeciendo de nuevo a una ciudad presa de la violencia.
Un responsable político de un barrio de Bagdad, el presidente del consejo municipal de Karj, Mustafa Zaidan Al-Jalifa, fue asesinado el domingo por la noche en la capital, anunció ayer un portavoz de la coalición, que había dado su visto bueno para su nombramiento.
Los habitantes de la aldea de Albu-Issa, donde fue abatido el helicóptero estadounidense, anunciaron un aumento de las acciones de resistencia, y algunos de los lugareños incluso hablaban de un nuevo Vietnam para Estados Unidos. "Vamos a hacer de nuestro país un cementerio para los estadounidenses con el objetivo de que se vayan. Si no conseguimos derrotarles en el cielo, lucharemos contra ellos en tierra", manifestó un agricultor.
Según el Washington Post, el ataque demuestra una "escalada" de la guerrilla iraquí que "aumentará la presión política que pesa sobre el gobierno" del presidente norteamericano George W. Bush. Las fuerzas estadounidenses juntaron este lunes los restos del helicóptero abatido al oeste de Bagdad.
Una veintena de vehículos llegaron al lugar donde se estrelló el CH-47 Chinook, a unos kilómetros de Falluja, un bastión sunita conservador. "Hubo 16 muertos y 20 heridos", declaró por teléfono a la AFP el comandante Nick Balice desde el cuartel general del Mando Central estadounidense (Centcom) en Tampa, en el estado de Florida.
"Todas las víctimas son estadounidenses", afirmó el comandante británico Niall Greenwood. "La investigación continúa" para determinar la causa exacta de la caída del aparato aunque "se presente como un ataque con misiles antiaéreos", agregó.
Pese a los esfuerzos de la coalición por restar importancia al aumento del número de ataques contra sus fuerzas, el derribo del Chinook ocurrió en medio de una serie de acciones hostiles que durante los últimos ocho días ya se saldaron con la muerte de 42 iraquíes, 29 soldados y otros empleados de la coalición.
El presidente George W. Bush declaró ayer que los atacantes iraquíes tratan de expulsar a las fuerzas de la coalición pero que "Estados Unidos nunca huirá".
Bush no mencionó a los soldados muertos la víspera en su discurso, ante pequeños propietarios y líderes de la comunidad en una fábrica en Alabama. Pero sí habló de las víctimas en general, "Algunos de los mejores han caído defendiendo a sus compatriotas estadounidenses"".
"Sentimos cada pérdida"", señaló. "Honramos cada nombre. Compartimos el dolor de cada familia. Y siempre estaremos agradecidos de que la libertad hallara defensores tan valientes".
"El enemigo en Irak cree que Estados Unidos huirá"", agregó el presidente. Por eso están dispuestos a matar a civiles inocentes, a trabajadores de asistencia, a soldados de la coalición. Estados Unidos nunca huirá"". Estados Unidos, dijo, necesita llevar a la OTAN, a otros amigos y renunciar a un poco de autoridad.
Once soldados estadounidenses heridos en un letal ataque contra su helicóptero en Irak se hallaban ayer en terapia intensiva pero en condición estable en un hospital militar en esta ciudad de Alemania, en tanto otros cinco fueron ubicados en la sala principal con heridas menos graves, informó la comandante del centro médico.
La coronela del ejército de Estados Unidos Rhonda Cornum, comandante del Centro Médico Regional Landstuhl, afirmó que fueron llamados enfermeros que participaban en cursos de entrenamiento a fin de ayudar a atender a los pacientes del ataque del domingo en el cual también murieron 16 soldados, cuando su helicóptero Chinook fue derribado en los suburbios de Faluya.
Con los efectivos militares que llegaron el lunes, más varias docenas de otros soldados que requerían tratamiento por heridas en combate o en accidentes, se elevan a 7,701 los pacientes recibidos en el hospital desde el comienzo de la invasión a Irak. Indicó Cornum que el hospital estaba en condiciones de lidiar con los heridos, la mayoría de los cuales habían sufrido fracturas de huesos y lesiones en la cabeza.
"Estamos preparados para este tipo de situaciones", dijo Cornum, quien durante la primera Guerra del Golfo Pérsico de 1991 viajaba a bordo de un helicóptero que fue derribado, y fue capturada por los iraquíes.
Los soldados 15 hombres y una mujer llegaron ayer en la madrugada a la base aérea Ramstein a bordo de un avión de transporte C-17. Otro soldado que fue herido en el ataque debe llegar hoy en la mañana, indicó Marie Shaw, vocera del hospital. Capellanes y terapeutas están disponibles para asistir a los soldados heridos, dijo Cornum.