A lo largo de su historia, Estados Unidos se ha visto envuelto en una serie de hechos de terror, propiciados más que nada por su política exterior contra los países que apadrinan el terrorismo o por temas religiosos.
De 1920 a 2013, el país ha sido objeto de 10 atentados, de los que seis han sido de gran magnitud y han dejado cerca de 3,230 muertos y unos 8,317 heridos.

Los casos más recordados por Estados Unidos y el mundo son: los atentados en 1920 en el distrito financiero de Manhattan.
Luego, pasaron 50 años para que ocurriera otro hecho que vulnerara la seguridad del país más poderoso del mundo.

En agosto de 1970, un investigador de la Universidad de Wisconsin-Madison muere en una explosión atribuida a militantes pacifistas.
Cuatro años más tarde se produce un incidente extraño y nuevamente en la ciudad de Nueva York, en ese entonces las autoridades informaron de una explosión en una taberna de Nueva York.

El ataque es uno de los 49 atribuidos al grupo nacionalista puertorriqueño FLAN entre 1974 y 1977.
A finales del año siguiente, específicamente el 29 de diciembre de 1975, se registró la explosión de una bomba en un casillero del aeropuerto La Guardia de Nueva York.

Seis años más tarde, en mayo de 1981, hubo una explosión en el vestuario de varones de la terminal de Pan American en el aeropuerto JFK de Nueva York. Este brutal hecho se lo atribuyó en esa fecha un grupo denominado Resistencia Armada de Puerto Rico.
Transcurridos 12 años (1993) se vulneró la seguridad de uno de los edificios más emblemáticos del país, hablamos del World Trade Center en Nueva York.

En esa oportunidad, una camioneta de alquiler estacionada en el sótano del complejo explotó.
Dos años más tarde, en 1995, un carro bomba hizo explosión en Oklahoma City, este evento y el de Waco, las autoridades precisaron que las acciones fueron desarrolladas por grupos de extrema derecha en Estados Unidos que se oponen al poder federal.

En 1996, la tranquilidad de los Juegos Olímpicos de Atlanta se vio afectada por los atentados contra el Centennial Olympic Park.
Cinco años después, miembros de la red Al Qaeda, bajo el mando de su líder Osama bin Laden, le propiciaron a Estados Unidos un duro golpe al vulnerar sus símbolos de poder económico y político.

Hablamos del ataque a las Torres Gemelas en el World Trade Center y parte de las instalaciones del Pentágono.
Esta es considerada como una de las peores tragedias en la historia del mundo, lo que conllevó a que se desatara una guerra contra Afganistán por haberles dado apoyo militar a los miembros de Al Qaeda.

Además, este atentado sirvió para que Estados Unidos cambiara radicalmente en materia de seguridad interna y puso en marcha una política denominada Guerra contra el Terrorismo.
Adicional, se aprobó la denominada Ley Patriótica (USA PATRIOT Act), suspendiendo y limitando algunas libertades y derechos constitucionales con el fin de aumentar la seguridad interna de Estados Unidos.
El 11-S fue también el argumento utilizado por el gobierno de George Bush para poner en marcha una nueva operación de la Agencia de Seguridad Nacional con el objetivo de registrar las comunicaciones de ciudadanos estadounidenses con el extranjero.
A pesar de todas las medidas de seguridad adoptadas y con la creación de la Agencia de Seguridad, para evitar atentados y tener un mayor control de los posibles enemigos del país, 12 años después, los estadounidenses enfrentaron otra prueba.
El 15 de abril de 2013, cuando se realizaba la maratón de Boston, se registraron dos explosiones que causaron tres muertos y más de 200 heridos.
Los protagonistas de este acto contra inocentes fueron los hermanos Tamerlan y Dzhokhar Tsarnaev, quienes fueron inducidos al islamismo extremista por un hombre al que solo se le conoce como Misha.
Comunicación
Luego de este último incidente en el que nuevamente se vulneró la seguridad del país, los estamentos, como el Buró de Investigación Federal (FBI), la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Agencia de Seguridad Nacional, quedaron en entredicho, ya que por lo menos el FBI había seguido muy de cerca a Tamerlan en el último año y medio tras una alerta rusa; se le interrogó y no se le consideró peligroso.
También se vigilaron los movimientos de su madre Zubeidat, quien al igual que su hijo mayor figuraba en una lista negra.
Dentro de todo este panorama queda claro que el sistema de seguridad de Estados Unidos sigue siendo deficiente, pues en la opinión de algunos expertos tomaron muchos detalles a la ligera que hoy en día les costó la vida a tres personas, ha dejado a 15 mutiladas y más de 260 con heridas imborrables.