Los habitantes de Aztlány Acachapan, en Tabasco, transitan ya por su calles a bordo de lanchas y cayucos, pero temen que su comunidad sea arrasada con la apertura de un canal artificial para aliviar la presión del río Grijalva que amenaza con inundar la ciudad de Villahermosa.
Cuando la gente en Villahermosa, capital tabasqueña de 400,000 habitantes, ve la amenaza de una inundación en Aztlán ya la sufren, pues por ahí pasa primero el Grijalva que en los últimos días ha crecido por las lluvias y se ha desbordado en algunas zonas.
Los soldados han llegado para pedir a los pobladores que abandonen sus hogares, porque el río Grijalva crecerá aún más.
Pero la gente responde que no, que no se irá.