Al menos 148 personas murieron en el accidente de avión del sábado en Kano, en el norte de Nigeria, donde ayer proseguían las tareas de rescate para hallar a eventuales supervivientes.
El presidente nigeriano Olusegun Obasanjo interrumpió ayer la gira que efectuaba por cuatro países de Africa austral para volver a su país. Obasanjo decretó dos días de duelo nacional y ordenó que las banderas ondeen a media asta. Hoy debe visitar el escenario del drama.
Según un último balance, proporcionado por la Cruz Roja, el accidente causó 148 muertos y 49 heridos graves. Estas cifras incluyen a pasajeros, miembros de la tripulación y habitantes de Gwammaja, suburbio muy poblado del norte de Kano, contra el que se estrelló el aparato.
El avión, procedente de Jos, en el centro de Nigeria, hizo escala en Kano y viajaba con destino a Lagos, la capital económica del país.
Ciento cuarenta y ocho cadáveres llegaron a tres hospitales de los alrededores de Kano, dijo el portavoz de la Cruz Roja Patrick Bawa.
Este organismo dijo que el balance podría incrementarse. Treinta viviendas quedaron destruidas, dejando sin hogar a cientos de personas. Una mezquita y una escuela coránica resultaron también derruidas.
Voluntarios de la Cruz Roja tratan de reunir a las familias de las 75 víctimas del avión. Cinco pasajeros sobrevivieron, según responsables hospitalarios. Mientras prosigue la búsqueda de cadáveres, muchas personas, conmocionadas y llorando abiertamente, llegaban al lugar, comprobó un periodista de la AFP.
El ministro de Deportes nigeriano, Isaya Mark Aku, que viajaba a Lagos para asistir al último partido preparatorio para el mundial de la selección de fútbol, es una de las víctimas.