El saldo de muertos por la explosión de una bomba cerca de Chechenia ascendió ayer a 41 y las expresiones de condena internacional podrían favorecer una posición más dura de Rusia en su volátil región del sur. "Hay 41 personas muertas, incluyendo 17 niños", dijo en Moscú Ramazan Magomedov, enviado de la república de Daguestán, donde ocurrió la explosión el jueves.
El viceministro de Salud de Daguestán, Dzhamalutdin Gasayev, dijo que decenas de personas heridas están en condición crítica y que el saldo de muertes podría ascender. En tanto, las fuerzas de seguridad de Rusia lograron detener a "varias personas" sospechosas del atroz atentado.
Nikolái Pátrushev, director del Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB), anunció el arresto de un número indeterminado de individuos en conexión con el salvaje acto terrorista en Kaspiisk, ciudad de la región de Daguestán, vecina de Chechenia.