El derrumbe de una represa del norte de Siria, que dejó sumergidas varias poblaciones, causó la muerte de por lo menos 22 personas y dejó sin hogar a 3,800, informaron ayer la agencia de noticias estatal y un funcionario local. Los medios oficiales sugirieron que es probable que la cifra de muertes aumente. La represa Zeyzoun construida en 1996 para almacenar agua de lluvia, se rompió el martes, cerca de Idlib, una población situada 350 kilómetros al norte de Damasco, la capital.
Los residentes de Zeyzoun, alrededor de 450, se dispersaron cuando la población se inundó. Residentes de otra área dijeron que la mayoría habría sobrevivido huyendo hacia tierras más altas u otras poblaciones. Sólo una niña de siete años está reportada como desaparecida, según funcionarios. Casi 60% de los hogares en la población cercana de Ziara quedaron destruidos.
La televisora estatal dijo que por lo menos 22 personas murieron en el desastre. Antes, la oficina del gobernador en Hama, provincia donde están las poblaciones, dijo que los muertos eran 20. El gobernador Mohammed Saeed Aqel dijo que 3,800 personas quedaron sin hogar y que son necesarias 500 casas de campaña para dar albergue temporal a muchos desalojados.
En tanto, Irak enviará a Siria ayuda humanitaria y médica para socorrer a las víctimas damnificadas por la ruptura de la presa. El primer envío de ayuda consiste en cinco aviones cargados con alimentos, medicinas, mantas y otros productos de primera necesidad, anunció el ministro iraquí de Transporte, Ahmed Murtada Ahmed.
"Los vuelos con ayuda a nuestros hermanos sirios continuarán despegando del aeropuerto de Bagdad pese a las sanciones" de la ONU impuestas a Irak, explicó Murtada a los periodistas. El ministro iraquí de Salud, Umed Medhat Mubarak, también presente en el aeropuerto de la capital, añadió, por su parte, que el equipo médico "está integrado por cirujanos, especialistas en epidemias, enfermeros y farmacéuticos".
Diversos países árabes han ofrecido su colaboración a Siria para asistir a los damnificados, mientras que el Gobierno de Damasco creó una comisión de coordinación y pidió ayuda a la ONU para las personas que han perdido sus viviendas, sus cosechas, sus animales y todos sus medios de vida en esa región agrícola. En Génova, la Federación Internacional de la Cruz Roja y su similar musulmana, la Media Luna Roja, han pedido ayuda para socorrer a las más de 8,000 personas damnificadas.