La pugna entre el Gobierno y el Congreso de Nicaragua por el control de las instituciones de servicio público escalaba ayer entre acciones de fuerza de ambos bandos, mientras se esperaba al secretario de la OEA, José Miguel Inzulsa, como mediador.
Los actores del conflicto que se libra en las altas esferas de poder y a espaldas de la población, que se muestra ajena a las disputas, intentan arrastrar el apoyo popular con movilizaciones callejeras.
Mientras, la Contraloría General de la República solicitó por segunda vez en menos de seis meses la destitución del presidente Enrique Bolaños, ante la Asamblea Nacional, "por desacato a la Ley"".
Para hoy se espera que opositores y afines a Bolaños midan fuerzas.