Cerca de 200 personas resultaron heridas a causa de la fuerte explosión producida el sábado en una gasolinera en Ankara, afirmaron ayer, fuentes oficiales.
La explosión tuvo lugar cuando un camión cisterna estaba reabasteciendo con gasolina los tanques de la estación de servicio, y la mayoría de los heridos se encontraban en un salón de bodas en el segundo piso del edificio donde se ubica la gasolinera.
Fuentes hospitalarias señalaron que al menos 189 personas reciben tratamiento médico, cuatro de ellas en estado crítico. El ministro de Salud, Recep Akdag, dijo, por su parte, que un total de 107 personas se encuentran todavía en varios hospitales debido a sus graves heridas y quemaduras.
El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, pidió que todas las gasolineras sean trasladadas a lugares fuera de las zonas residenciales, y consideró ilegal la existencia de un salón de bodas en una gasolinera.