Dos presuntos rebeldes murieron cuando intentaban atravesar la línea de separación desde la parte paquistaní de Cachemira, hasta el distrito de Kupwara, en Jammu y Cachemira, según la Policía.
En el distrito de Doda, las tropas indias abatieron a tres rebeldes “paquistaníes” en el pueblo de Kiyar y decomisaron una “gran cantidad” de armas y explosivos.
Otros dos presuntos islamistas armados, un soldado indio y un civil musulmán murieron en distintos enfrentamientos, según la Policía.
Y otros dos soldados indios murieron al explotar una mina que intentaban desactivar en el pueblo de Watlab Gat, a 50 km al norte de Srinagar, capital de verano de la parte india de Cachemira.
La guerrilla separatista musulmana que actúa desde 1989 amenazó con matar a todo el que participara en ese escrutinio, boicoteado por la alianza política musulmana Hurriyat y calificado de “farsa” por Pakistán, que controla una tercera parte de Cachemira.
La última fase de los comicios tendrá lugar el 8 de octubre y los primeros resultados se darán a conocer dos días después. En tanto, un total de 160 compañías más de las fuerzas de seguridad han sido desplegadas en Cachemira ante la ola de violencia islámica, informaron ayer las autoridades.
111Desde que el pasado 2 de agosto se anunciara la celebración de las elecciones, han muerto una 600 personas por acto de violencia en la parte india de Cachemira.
El resto del territorio está bajo el control de Pakistán, a quien la India acusa de financiar y entrenar a los rebeldes que cruzan desde el lado paquistaní de la Línea de Control que divide esta región himalaya, la única en la India con mayoría de población musulmana.
El Gobierno federal del primer ministro, Atal Bihari Vajpayee, ha atribuido una gran importancia a las elecciones, ya que confía en iniciar conversaciones con los nuevos representantes de la población cachemirí para acabar con la ola de violencia secesionista que ha causado entre 35,000 y 75,000 muertos desde 1989. Por su parte, el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, que se encuentra de visita en Cachemira, declaró ayer a los periodistas que su gobierno responderá “a la agresión india mediante su propia agresión”.
Reaccionaba así a las declaraciones de su homólogo indio, el primer ministro, Atal Bihari Vajpayee, quien había estimado que Pakistán sería considerado responsable de su apoyo al terrorismo en India.
Al ser preguntado sobre “la agresividad” de las declaraciones de Vajpayee, el general Musharraf respondió: “Si alguien es agresivo con nosotros, entonces somos agresivos. Si alguien habla de paz, entonces hablamos de paz”.
Además, agregó que su país no renunciará nunca a sus reivindicaciones sobre el territorio de Cachemira.