Al menos 13 personas murieron en la ciudad argentina de Santa Fe (centro-este) a causa de las más graves inundaciones en su historia de casi cinco siglos, mientras las fuerzas federales se hicieron cargo de la seguridad para evitar que se repitan los saqueos en las casas anegadas y durante la distribución de alimentos.
El ministro de Gobierno de la provincia de Santa Fe, Carlos Carranza, dijo ayer que son 13 las víctimas identificadas oficialmente, pese a versiones de vecinos que aseguraron haber visto cadáveres flotando en las zonas inundadas de la ciudad, donde una cuarta parte de sus 400,000 habitantes fue afectado por el inédito desborde del Río Salado.