Los matrimonios chinos de jóvenes que nacieron bajo la política del hijo único se divorcian más fácilmente por causas como la adicción a los videojuegos, que se convierten a veces en obstáculo insuperable para la convivencia, afirmó un juez del distrito de Haidian.
Según dijo el juez Gao Qing, el 20% de las sentencias de divorcios emitidas en los dos últimos años en parejas nacidas en la década de 1980 tienen su origen en la afición a los videojuegos de uno de los cónyuges, generalmente el varón.
Hasta un centenar de sentencias de ruptura del matrimonio fueron emitidas durante ese período por un problema que puede llegar a desestabilizar la convivencia, sobre todo si el adicto olvida su obligación de soporte económico de la familia e incluso pierde su trabajo.
El cónyuge perjudicado suele conocer la afición de su pareja durante el noviazgo.