Australia ha puesto en marcha el mayor diseño de infraestructura de su historia para crear una red de Internet de banda ancha que permita comunicarse entre sí a casi todos los internautas del vasto país.
El proyecto es comparable al tendido de la primera línea telegráfica terrestre a finales del siglo XIX, que permitió al continente austral comunicarse con el resto del mundo. La iniciativa tiene como objetivo que el 90% de los hogares de Australia goce de acceso a Internet a través de cable de fibra óptica antes de 2017.