El líder de Al Qaeda en Irak, Abu Ayub al Masri, continúa con vida, según confirmaron fuentes oficiales iraquíes, pese a las informaciones que habían circulado sobre su muerte, mientras la ola de violencia que sacude el país en los últimos días volvió a golpear Bagdad.
La noticia de la supuesta muerte de Masri fue adelantada por la televisión oficial iraquí, Al Iraquiya, que aseguró que había muerto en Hadiza, junto a tres colaboradores, y recogida por la mayor parte de cadenas árabes.
El portavoz del Ejecutivo iraquí, Ali Al Dabag, explicó que "exámenes preliminares hechos al cuerpo de esa persona confirman que no pertenece a Abu Ayub al Masri.
El cadáver pertenece a otro hombre".
Sin embargo, pese al traspaso de las más de 12, 000 fuerzas de la coalición, la Alianza sigue presionando a sus miembros para que envíen otros 2, 500 efectivos al sur y para que países como Alemania España, e Italia, con soldados en Kabul, el norte y el oeste, eliminen las restricciones geográficas que impiden su uso en otras zonas.
A principios de este año, las fuerzas aliadas han sufrido 30 bajas en combate frente a sólo cuatro en 2005, mientras se han multiplicado los atentados suicidas contra sus tropas y objetivos civiles.
El primer ministro británico, Tony Blair, defendió las acciones militares de la OTAN en Afganistán frente a quienes las critican por sus negativas consecuencias humanitarias, denunciadas en un informe de la ONU.
"No queremos que Al Qaeda y los talibanes vuelvan a tomar el control de Afganistán y a utilizarlo como campo de entrenamiento de terroristas", afirmó Blair al reunirse con el primer ministro de Finlandia, Matti Vanhanen.