Avance imparable de Europa
Sin pena ni gloria, el pasado 1 de enero de 2007 dos países del antiguo Bloque Oriental socialista ingresaron a la Unión Europea (UE). Bulgaria y Rumania celebraron a lo grande su inclusión en la entidad supraregional que se considera el mayor mercado comercial del orbe. Desde el punto de vista financiero, ambos países son los miembros más débiles del poderoso grupo continental. De allí que el problema de la inmigración de búlgaros y rumanos hacia otras naciones de la UE genere disconformidad y molestia entre algunos líderes políticos europeos, temerosos ante posibles presiones sindicales.
En mayo de 2006, durante una visita a Bruselas, Panamá América entrevistó a José Manuel Durao Barroso, presidente de la UE, y en todo momento el principal encargado de la entidad más exitosa en integraciones defendió la inclusión de Bulgaria y Rumania.
"Esto ya nada lo puede detener. En enero de 2007 se incluirán a dos países, Bulgaria y Rumania y analizamos la próxima entrada de Turquía y Ucrania. Esto requerirá muchos estudios", comentó Durao Barroso a este medio desde Bruselas.
Barroso también indicó que Burcarest y Sofía habían progresado lo suficiente como para sumarse a la UE, pero tanto Rumania como Bulgaria serán monitoreadas en áreas como la lucha contra el crimen organizado, la corrupción, la seguridad alimenticia y el uso adecuado de los fondos de la UE, según lo destacó la BBC en un reporte.
El primer ministro búlgaro, Sergei Stanishev, señaló que esta decisión era tan significativa para su país como lo fue para Alemania la caída del muro de Berlín.
Según observadores, las medidas impuestas por la Cumbre de Estrasburgo en 2006 a estos dos nuevos miembros son más severas que las que recibieron otros países que se sumaron a la UE con anterioridad.
Para la BBC, éstas tienen como objetivo tranquilizar a los ciudadanos de la UE, de los cuales sólo la mitad apoya una expansión del bloque, así como enviar una advertencia a Turquía y a los países de los Balcanes que intentan ganar membresía.
El informe de la comisión confirma que luego de siete años de conversaciones, Bulgaria y Rumania son capaces de asumir los derechos y obligaciones que le corresponden a una nación de la UE.
La entrada de estos dos países es un "logro histórico", dijo Barroso en su momento.
Sin embargo, Barroso aclaró a la agencia británica de noticias que había una serie de temas en los que se necesitaba un mayor progreso, señalando que al menos que Bulgaria ponga fin al crimen organizado, las decisiones legales tomadas por sus tribunales podrían ser desestimadas por el resto de Europa.
Ambos países deberán reportar cada seis meses su progreso en la lucha contra la corrupción y, para marzo, haber establecido agencias para manejar los millones de euros en ayuda agrícola enviada por la UE, a riesgo de perder un cuarto del dinero.
A ambos se les puede prohibir la exportación de alimentos si se produce un brote de enfermedades en sus animales y a Bulgaria se le puede prohibir sobrevolar el espacio aéreo de la UE, si no mejora sus estándares de seguridad en sus aviones.
Uno de los países que ha cuestionado la expansión de la UE hacia el Este ha sido Alemania. Más que la entrada de búlgaros y rumanos, también en la mira está la posible inclusión de Turquía, que es un país de mayoría poblacional musulmana, que a Berlín tampoco le hace gracia esta situación.
En Alemania, al igual que en Holanda y Francia, los temores de la apertura oriental se deben al posible desplazamiento de personas de esas dos nacionalidades y que les quiten plazas de trabajo a obreros en varios países de la UE.
Y es que los altos niveles de pobreza y desempleo tanto en Bulgaria como Rumania pueden ocasionar una ola migratoria de enormes proporciones.
La pobreza está ampliamente extendida, y el crecimiento está amenazado porque su infraestructura y su tecnología son antiguas, y los niveles de educación, bajos.
Incluso la misma canciller germana Angela Merkel se ha opuesto a que otros países se sumen al prestigioso club del Viejo Continente, porque puede obligar a Bruselas a asumir costos en la modernización política y económica de Bulgaria y Rumania.
También la cuestión de los inmigrantes de estos dos países en la UE afectarán, según los germanos, el desarrollo del bloque.
Muchos búlgaros trabajan en obras de construcción en Alemania y Bélgica, mientras que los rumanos buscan plazas laborales en Reino Unido y España.
La ayuda financiera de la UE debería sostener el crecimiento, pero ambos países se enfrentan a la dura tarea de continuar sus reformas.
Por supuesto, si uno le pregunta la opinión de los búlgaros y rumanos esta será muy optimista, pues la UE brinda una oportunidad de oro para dejar el subdesarrollo y la pobreza.
Pese a las presiones y el rechazo a la expansión de la Unión Europea hacia el Este, el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, dio la bienvenida oficial a Bulgaria y Rumania al bloque.
"Reconocemos los grandes esfuerzos que ambos países han realizado desde la época del cambio, en 1989-1990, para adaptar su sistema político, económico y judicial a los estándares de la Unión Europea", apuntó el jefe de la diplomacia de Berlín en una declaración emitida a la Deutsche Welle (DW).
Steinmeier, quien participó en las celebraciones llevadas a cabo en Bucarest en la noche de Año Nuevo, añadió que con la incorporación a la organización europea se consuma para Bulgaria y Rumania el "retorno a Europa" que se inició con la caída de la cortina de hierro.
En un análisis realizado por la DW, la expansión de la UE trae nuevas consecuencias. Con sus nuevos socios ya incorporados, el club europeo creció a 27 miembros.
Esto, a su vez, supone contar con cerca de 30 millones de ciudadanos adicionales. Desde el punto de vista financiero, Bulgaria y Rumania son los miembros más débiles de la Unión Europea.
El ingreso per cápita de sus habitantes se cifra en promedio en unos 200 euros (264 dólares).
No obstante, las perspectivas de desarrollo económico resultan promisorias. Los expertos cuentan para el 2007 con un crecimiento del 5, 5% en Bulgaria y uno del 7% en Rumania.
"No sólo en el plano de la economía les queda a ambos países camino por recorrer. La adaptación de sus estructuras todavía está en marcha y habrá que hacer aún grandes esfuerzos por combatir la corrupción y otros problemas. Pero éste es el momento de la celebración y el optimismo", destacan los analistas de la Voz de Alemania frente a la nueva realidad europea.